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El Valle del Jerte desciende desde las estribaciones de la Sierra de Gredos, entre laderas montañosas y sierras boscosas. Posee un incalculable valor paísajístico, ecológico y cultural. La vía principal de comunicación de la comarca es la N-110 que une Plasencia con Avila, a través del Puerto de Tornavacas. Es recomendable hacer una parada en el descenso del puerto porque desde cuya cumbre puede contemplarse el paraje imponente de un valle perfecto.
Lo que realmente confiere personalidad a esta zona es un árbol: el Cerezo. Tal es el
número de cerezos, que éstos en la floración, y en toda etapa de su ciclo de vida, provocan
panorámicas de auténtico deleite.
El Valle del Jerte ofrece a todo visitante la posibilidad de un recuentro con la naturaleza. Sus
innumerables gargantas que descienden vertiginosas de las montañas, la variedad de sus árboles,
sus frondosos bosques y su riqueza cultural, constituyen unos de los paísajes más atráctivos y una de
las caras menos conocidas de la estereotipada Extremadura. |
BARRADO: Inigualable observatorio del todo el valle. Su emplazamiento montañoso le permite disponer de un paisaje verde y frondoso durante todo el año, a la vez que permite disfrutar de maravillosas panorámicas de todo el valle. En esta localidad destacan la iglesia parroquia de San Esteban, con un interesante retablo barroco, y la ermita de Nuestra Señora del Viso, atalaya desde la que se divisa todo el valle del bajo Tiétar
CABEZUELA DEL VALLE: Puente del Diablo. Las especiales características arquitectónicas y de conservación, han llevado a su declaración de Conjunto Histórico-Artístico. En la parte alta de la localidad, construida sobre un asentamiento romano y ocupada posteriormente por los árabes, predomina la arquitectura popular de Extremadura. Abundan las contrucciones de entramado en madera, adobes y granito, con grandes salientes a partir de la primera planta. Sustentada en soportales que descansan sobre pies de madera o columnas de cantería, que se pueden comtemplar visitando su juderia.
JERTE: Garganta de los Infiernos. De esta localidad que se asienta en el cauce del río de su mismo nombre destacan la iglesia parroquial de la Asunción y la ermita del Cristo del Amparo, que cuenta con una talla de la escuela de Martínez Montañes. En el paraje de la garganta de los infiernos, lugar de excepcional belleza paisajística, se puede comtemplar el puente que atraviesa el río, de origen romano.
NAVACONCEJO: Fábrica de Sayales (siglo XV). Conjunto representativo de una de las mejores muestras de la arquitectura popular, en la que el adobe y el entramado de madera forman estructuras de especial belleza estética. Entre los edificios mas notables se encuentra la iglesia de la Asunción, construida en torno al siglo XV, y la denominada Fábrica de Sayales, construcción de estilo renacentista del siglo XV.
PIORNAL: La garganta de El Calderón Está situado al Norte de Extremadura, a caballo entre el Valle del Jerte y la Vera. Es el pueblo más alto de la región con 1.175 m. De altitud. Debe su nombre a la abundancia de piornos. Las fiestas principales de Piornal son Jarramplas (día de San Sebastián), que se celebran los días 19 y 20 de Enero. Es una mascarada con la figura central del penitente, revestido con sayal multicolor, al que los niños del pueblo arrojan con fuerza nabos, patatas, frutas, etc. Está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. Se puede ir excursión a la Cueva de la Serrana, al charco de El Calderón y la Cascada Caozo en la garganta El Bonal, a la Cascada de la Desesperada en la ctra. Piornal-Pasarón, a la Peña Negra (1.432 m.).
TORNAVACAS: Iglesia de la Asunción siglo XVI. Pueblo asentado en el nacimiento del río Jerte y encajado entre las sierras de Gredos y Bejar, cuenta con un entorno paisajístico de especial belleza. En su casco urbano destaca la Iglesia de la Asunción, declarada Monumento Histórico-Artistico, cuya contrucción se inició en el siglo XVI, con profusa decoración barroca en su interior, alberga obras de arte entre las que se encuentran las imágenes del Cristo, de la Magdalena y una Virgen con Niño, así como un lienzo, copia de la obra "San Pedro Y San Pablo", de José de Ribera.
EL TORNO: El término de El Torno estuvo habitado desde tiempos prehistóricos; prueba de ello son los utensilios de piedra tallada (hachas, puntas de lanza) dispersos por todo el territorio y las tumbas antropomorfas halladas en las fincas "El Mojigato", "Romannejo" y en el "Prado Camacho", fechadas en la edad de hierro. La huella romana se deja ver en una importante vía que, procedente de Cáparra, atravesaba nuestro término municipal para enlazar con la que recorría todo el valle, paralela al río. Tambien se han descubierto columnas en la finca "Romanejo".